Estimad@s,
Tal y como lo anuncié al aire, después de casi 9 años de trabajo en distintos medios, elijo cambiar el eje de mi vida.
Como sabrá todo aquel que me haya escuchado en los distintos programas en los que trabajé, soy judío. Pero la verdad es que no siento la religión tal y como puede sentirse un equipo de fútbol o un club social. Me constituye de manera esencial. Y hoy, la sed de conocer, comprender y practicar el judaísmo, hace que en mí surjan las ganas y la necesidad de ahondar en mi religión.
Es por eso que, por un tiempo -no tengo idea de cuánto-, me voy a Israel para poder profundizar en esto que es lo principal para mí hoy.
Hay veces en las que uno confunde “vida” con “subsistencia”. Yo mismo lo hice durante mucho tiempo. Así fue como creía que el trabajo, en mi caso la radio y los medios, eran “mi vida”. Por suerte, desde hace un tiempo que comprendí que no era así.
El trabajo es la subsistencia. La vida se compone de la familia, los afectos, y aquello que sea esencial para cada uno. Ahí lo dejo como una línea punteada: que cada cual ponga lo que desee. En cualquiera que sea el caso, implica una pregunta. Algunos deciden mantenerla en incógnita. Otros prefieren responderla. En mi caso, mi esencia la compone el judaísmo.
Yo tengo seguridades. Soy judío. Creo en D-s. Pero a todo esto subyace una pregunta, que en realidad se subdivide en varias: “¿qué significa, para mí, ser judío?, ¿vivís como indica la ley judía?”. Como mínimo, quiero tener los elementos para responderla.
Nada de lo que haga me va a “quitar lo bailado”.
No voy a evaluar la calidad profesional de nadie, porque en este momento lo considero secundario. Sí quiero elevar la calidad humana de distintas personas que conocí en este tiempo. Entre muchos otros que seguramente olvide: Alejandro Pairone, Maru Orza, Maju Lozano, Seba Prats, Diego Dominelli, Silvina Lamazares, Pablo Zuca, Sergio Cirigliano, Dani Trenco, Diego Sauan, Lucas Laviana, Alejandra Nieto, Fernando Peña, Juan Ferrari, Nicolás Salvarrey, Jimena Blizniuk, Nico Artusi, José Bellas, Hugo Alconada Mon, Diego Ripoll, Tebo Losaso, Sol Rosales, Darío Frégoli, Seba Guardia, Guillermo Bidondo, Fini Marcó, Fede Yáñez, Julián Díaz, Fede Wiemeyer, Seba De Caro, Sebastián Rubín, Pablo Manzotti, Darío Tobbachian, Alexis Valido, Tucu López y Clemente Cancela. Si olvido a alguien, pido perdón.
Llegué a la radio “profesional” (después de haber comprado espacio en una radio barrial durante el secundario) gracias a que me aceptaron como asistente de producción del programa de Gonzalo Bonadeo, “La Bestia Pop” cuando apenas tenía 17 años. Ese paso me permitió luego pasar tanto a “La Calle 52″ como al Servicio Informativo de Radio América.
Eso llevó a la impresionante experiencia de estar 4 años como columnista de El Parquímetro, el programa de quien para mí ha sido el hombre de radio más extraordinario de la contemporaneidad, Fernando Peña. Como siempre dije ,tuve la suerte de jugar con el Maradona de la radio, y le estaré eternamente agradecido. Después vino la transición de “Lado B”, que dio lugar luego a “Dale!”.
Mientras tanto, pude escribir en distintos medios, siempre con la suerte de conocer personas fantásticas, y gracias a la habilitación de un amigo como Nico Artusi, el primero que confió en mi a la hora de las publicaciones.
“Dale!” fue una experiencia espectacular. Con Diego Ripoll a la cabeza, tuve el honor de haber podido compartir un programa compuesto no sólo por excelentes profesionales, sino que la calidad humana fue para mí sorprendente. Encontré en Diego y el resto del equipo -todos y cada uno de ellos, sin excepción- amigos, confidentes y referentes.
Un día me contactó Clemente Cancela, en el podio sin dudas de los tipos más generosos que he conocido. Tenía un proyecto de programa, que coincidía con lo que siempre había soñado. Se sumó el Tucu López. Y juntos armamos “Gente Sexy”. El programa que hubiera escuchado de no haber estado trabajando ahí. Clemente y el Tucu se convirtieron al poco tiempo en amigos. Los mismos que respondieron como tales al momento en el que les dije que necesitaba irme.
El paso por los medios fue hermoso. El periodismo es para mí una profesión bellísima, que me ha dado satisfacciones con las que ni siquiera soñaba cuando empecé.
Pero hoy mi ser pide un cambio.
Un cambio que es difícil: trabajo con personas no sólo capaces sino generosas y que quiero, tengo el protagonismo y la incidencia que siempre quise, me da el mejor ingreso de dinero que he tenido… quizá por eso es tan complicado. Pero quizá por eso se que es genuino.
No estoy forzado. No me obliga nadie. Es algo que elijo y que tengo la suerte de poder hacer. No muchos pueden o se atreven a dar un volantazo y jugársela por lo que desean. Yo tengo la suerte y el privilegio de poder hacerlo.
Hay quien dirá que lo que estoy haciendo es una pavada. Allá ellos. Muchas veces catalogamos de “pavada” aquello que no entendemos o que preferimos no esforzarnos en entender.
No pido que compartan mi decisión. Espero que la entiendan y la respeten.
A todos y cada uno de los que pude llegar de una u otra manera, les agradezco muchísimo. Inmensamente. Por suerte, del otro lado siempre recibí cariño. Y eso, al día de hoy, me sigue sorprendiendo.
Les mando un gran saludo a todos… y será hasta luego.
Los quiere,
M. (Bicho)


