Hasta la vista, baby
Seguramente “John Connor” le suene a pocos fanáticos. Es más simple recordar que ese es el nombre del jovencito en la saga de Terminator, al que Arnold Schwarzenegger debe proteger durante toda la película. Repasando el argumento, hay que destacar que Arnie viene del futuro para preservar la vida de este niño que es la última esperanza de la humanidad.
Los Kirchner han demostrado ser menos hábiles de lo que pensaba la mayoría de la población. Es prácticamente inexplicable cómo un Gobierno que tenía todo para ganar, que supo comandar la nave durante las épocas de crisis y podía potenciar su crecimiento en los años de bonanza, dilapidó el grueso de su poder político en menos de 12 meses.
Lógicamente que aun dominan el espectro nacional, pero el proyecto que en 2007 parecía indestructible, hoy aparenta tener menos solidez que los datos del INDEC. Los casos de corrupción y coimas salpican al ex presidente Néstor Kirchner e involucran a funcionarios en actividad como Julio De Vido o Ricardo Jaime.
Eso no se discute… pero no todo enemigo del corrupto es un hombre al que haya que tomar con transparencia.
En estos últimos días se ha notado casi como un deseo de colapso por parte de la oposición. Y creo que en una democracia, por más fallida que ésta sea, esto no puede ser tomado a la ligera. No porque los dichos sean “golpistas” como quiere hacer creer Néstor Kirchner, sino porque parece ser que quien denuncia viene a cuidar a la Argentina cual Schwarzenegger, como si viniera del futuro y olvidara su pasado.
Eduardo Duhalde fue Presidente durante los años más difíciles de la última década de nuestro país. Por más que a uno le cueste aceptarlo, lo cierto es que tuvo la cintura necesaria como para manejar un desastre económico y político. Pero tampoco hay que olvidar que aceleró su salida luego de los fusilamientos en el Puente Avellaneda, y que antes había sido gobernador de la Provincia de Buenos Aires en años en los que se multiplicó el tráfico de drogas, y que acompañó sin chistar muchos años al ex presidente Carlos Menem…
Felipe Solá es uno de los políticos más lúcidos de la Argentina, y tenerlo como opositor puede enaltecer la disputa intelectual. Pero tampoco nació de un repollo: fue nada menos que Secretario de Agricultura durante el menemato, fue delfín de Duhalde hasta que le convino ser K y huyó del kirchnerismo en pleno hundimiento del barco.
Mauricio Macri es una figura política lisa y llanamente gracias a que los negociados de su padre con el Estado le permitieron la soltura como para hacer de un hobbie su profesión.
Elisa Carrió es también una de las luminarias de la escena política nacional. Su capacidad es incuestionable, pero es cierto que sumó sin necesidad en su partido a personas como Patricia Bullrich o Enrique Olivera, cada uno con un currículum olvidable.
Que quede claro: no es que el pasado nos condene, pero tampoco un hombre público puede actuar como si no hubiera hecho nada previo. Denunciar los desastres de la actual administración es saludable y necesario. Pero también lo sería un mea culpa de quienes son voceros de las acusaciones.
Y sin embargo todos critican creyéndose Terminators del futuro, intentando salvar algo. El problema es que lo que parece que desean es justamente una crisis previa al salvataje. Evidentemente no surge desde el Gobierno un llamado al diálogo. Pero en lugar de fomentar una salida conjunta, la oposición parece refregarse las manos y esperar la debacle. No hay una postura solidaria. Y así no habrá salvador que valga.