CINE: TERMINATOR - LA SALVACIÓN

Esta nueva entrega de la saga Terminator sirve para confirmar que las películas de acción cada vez más apuntan al videojuego en que finalmente terminarán convirtiéndose. Cuando concluyó el film, lo primero que pensé fue “qué bueno va a estar el jueguito en Playstation 3“. El guión brilla por su ausencia, pero el nivel de acción y la velocidad de la trama hacen que el film cumpla con los requisitos de una película de acción de esta sepa: tiros, muertes y robots.

Ya entrando en la historia, primero tenemos unos breves minutos en el año 2003. Allí, el preso condenado a muerte Marcus Wright -Sam Worthington- accede a donar su cuerpo a la ciencia “en pos del futuro de la humanidad”. Lo ejecutan y listo.

Saltamos entonces al año 2018. Las máquinas controlan el planeta, contra el reducido grupo de hombres diseminados por distintas partes del mundo que se hacen llamar “La Resistencia“. El líder de esta suerte de guerrilla futurista es nada menos que el ya grandecito John Connor -Christian Bale-.

La situación nos ubica en un punto quiebre: los hombres han encontrado el modo de aniquilar a las máquinas, el problema es que, si deciden llevar a cabo el plan, deberían aniquilar a los humanos que están prisioneros. Y una cuestión es que entre los prisioneros está Kyle Reese -Anton Yelchin-, un adolescente que en realidad es el padre de Connor (sobre los saltos temporales no ahonda la película, excepto por escenas en las que vemos a John escuchando audios grabados de su madre ya muerta, Sarah, quien le comenta que Kyle es su padre). Es decir: de llevarse a cabo el plan, John Connor nunca nacería.

A todo esto, descubren que las máquinas han avanzado en tecnología. Un día aparece el ya mencionado Marcus Wright, que en principio parece ser un hombre resucitado, pero en realidad es la perfección de los robots: esqueleto terminatoril, carne y flujos de ser humano.

En definitiva, La Resistencia deberá combatir a las máquinas, que están más poderosas que nunca, pero con la encrucijada de salvar a los rehenes, pues en definitiva rescatarlos implica diferenciarse de los robots y destacar el valor de cada vida humana.

Es un film de tiros divertido, con un final evidentemente abierto como para anticipar una secuela, pero no le pidan más que sangre, sudor y… aceite.

Ahh, me olvidaba de mencionar dos yapas:

La primera intenta ser un guiño pero abusa por carecer de tacto y sutileza: una recreación computarizada de Arnold Schwarzenegger.

La segunda está mejor: John Connor enciende una radio y suena “You could be mine“, de los gloriosos Guns ‘n’ Roses.

Terminator Salvation (EE.UU./Alemania/Reino Unido, 2009)

Duración: 115 mins.

Dirigida por: McG

Protagonizada por: Christian Bale, Sam Worthington, Anton Yelchin, Moon Bloodgood

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